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"Si perdemos nuestras conquistas es porque no las supimos defender en la calle"

08/06/2015 - 18:52
Entrevista con el dirigente portuario Alberto Rosa, presidente de Fecooaport y vice de la Cnct.

La Federación de Cooperativas Portuarias (Fecooaport), con sede en Mar del Plata, cumplió en junio 18 años, y está compuesta por 16 cooperativas de la estiba, algunas de las cuales ya tienen más de 30 años. Alberto Rosa es su presidente y logró consolidar a la Federación gracias a una fuerte organización centrada en la producción, los derechos laborales y la seguridad social de los trabajadores.

¿Cuál es el volumen de negocio que lograron las cooperativas en el puerto de Mar del Plata?

Las cooperativas de la Federación ya hace muchos años que participan del negocio de la estiba casi en un cien por ciento. En el puerto hubo de todo, desde fraude laboral hasta cooperativas auténticas. Por eso nosotros tuvimos que dar una gran pelea para demostrar que éramos reales y que la gente quería pertenecer a ese espacio por un tema de identidad, de discutir la política de trabajo que cada uno hacía, un tema de economía y conveniencia.

¿Cómo era la situación laboral hace 30 años, cuando se empezaron a formar las primeras cooperativas?

Hace 30 años el trabajador se encontraba en un estado de desprotección total. Lo único con lo que contábamos era un buena obra social a través del sindicato, como aporte que hacían los compañeros. Los empresarios de turno se aprovechaban de la explotación de los trabajadores, no aportaban a las cajas, razón por la cual hoy sufrimos algunos inconvenientes con trabajadores que se están jubilando porque no tienen aportes en esos años.

Entonces la lucha empezó con eso, con la explotación que había hacia el trabajador, no por la falta de trabajo. Implementar el sistema de cooperativas de trabajo no fue porque nos estuviéramos desempleados, sino por sacarnos de encima al explotador.

Entonces dijimos: si lo podía hacer un dueño, por qué no lo podíamos hacer nosotros. Costó muchísimo, creo que después de muchos años seguimos capacitándonos y aprendiendo lo que es el manejo de una empresa social que tiene que competir en el mercado.

La Federación a ese proceso le aportó organización, porque al principio éramos una gran cantidad de trabajadores muy dispersos y con distintos pensamientos. Entonces un grupo de compañeros decidió formar una federación donde nos pudiéramos sentar los distintos dirigentes para poder mejorar la situación de cada uno. Esa mesa se reúne todas las semanas, desde hace 18 años, y discute primero la situación portuaria, pero de ahí sale la visión política general del país y en los ámbitos donde podemos participar.

¿Qué beneficios económicos lograron al juntarse como una federación?

Lo que hemos logrado hace ya varios años es que el puerto tenga un precio testigo, de mercado, entonces no hay un desangre entre las propias cooperativas entrando en competencia desleal. Eso permitió que cada cooperativa pueda proyectar hacia adelante su economía. En base a esto se vio un crecimiento económico de los asociados y de cada cooperativa, un crecimiento de las herramientas en función de lo que ha adquirido cada una y poder así prepararnos para un puerto que cambia continuamente.

Nosotros tenemos un puerto muy atípico, que en su momento era el principal pesquero del país, donde se volcaba el 72 por ciento de la captura del país. Hoy es un puerto que tiene, por decirle de alguna manera, más desparramada la actividad pesquera. Los puertos del sur han crecido y hoy tenemos que buscar otro tipo de cargas como para poder solventar la mano de obra que va quedando desocupada en el puerto. Ahora hay contenedores que se agregaron nuevamente a la actividad pesquera, están los buques congeladores, y esto implica una capacitación y otra forma de trabajar, otra forma de manejar las distintas herramientas como la grúa y las containeras, otra forma de trabajar el contenedor, que para nosotros es algo nuevo, pero vimos que la capacidad de nuestros asociados no nos deja de sorprender, porque habiendo sido uno de los últimos puertos en el manejo de contenedores, nos están catalogando como los más rápidos. Creemos que eso se debe a que somos cooperativas, porque trabajamos para nosotros y no para una empresa y esto nos beneficia en muchísimas cosas, pero sobre todo en sentirnos parte.

¿La Federación ayuda en la renovación tecnológica y edilicia?

Hace muchos años venimos trabajando en buscar distintos créditos, subsidios y convenios. Esto es importante en nuestra actividad. Hay cooperativas que tuvieron que hacer inversiones muy importantes, que a veces tienen un costo de diez millones de pesos. Es muy poco probable que una cooperativa por su cuenta pueda acceder automáticamente a un crédito o un subsidio.

La Federación no tiene maquinaria propia pero sí una casa propia, que adquirimos el año pasado. Nos dio más identidad que nunca, nos permite estar en "nuestra casa". Antes alquilábamos un espacio y pasábamos una vez por semana, hoy estamos todos los días para ver qué se necesita. Ahí hacemos capacitaciones también tanto en cooperativismo como en manejo de herramientas.

¿Cómo logra la mutual de la Federación cubrir los servicios de todos los compañeros?

La mutual se encuentra muy estable, desde que nació hace once años a partir de la necesidad de dar respuesta real a los servicios que cada trabajador estaba pagando. Una cosa que nos pusimos en la cabeza es que las obras sociales, el seguro y la jubilación nunca lo íbamos a dejar de tener. Asesorándonos pudimos crear nuestra propia mutual que hoy nuclea a más de 4 mil familias. No da créditos ni préstamos. Mejoramos la calidad de vida de nuestros asociados en salud. Y el costo es del 30 por ciento de cualquier sistema de salud. Siendo soltero o teniendo diez hijos pagas la misma cobertura en un sistema que llamamos solidario. Ariel Manrique es quien maneja todo esto, y la doctora Díaz es la que más sabe y la que más nos cuida.

¿Cómo es la experiencia sindical de la Federación?

Pensá que hace 27 años nos expulsaron del sindicato por convertirnos en cooperativas de trabajo. El dirigente de turno nos echó porque dejábamos de ser empleados y según ellos pasamos a ser patrones. Nosotros nos sacábamos a los explotadores de encima y el sindicato, que era el que nos debía brindar apoyo, nos trató de patrones. Eso nos cayó raro.

El cooperativismo surgió igual sin el acompañamiento del sindicato, pero siempre tuvimos en claro que no íbamos a pelear con él; acordamos tener discusiones con el gremialista que tuviéramos en frente pero no con la entidad.

Somos defensores del derecho del trabajo, por eso dentro de nuestras cooperativas y de las reglas principales que tiene la Federación no permitimos que haya ninguna cooperativa que no cumpla con lo mínimo que tiene que tener un trabajador: obra social, seguro, jubilación e igual trabajo igual remuneración.

Lo que gana un trabajador en relación de dependencia lo tenemos que mejorar y esto fue el principio de cada una de nuestras cooperativas y hasta hoy lo podemos seguir cumpliendo, por lo cual creemos que la defensa del trabajador se puede hacer dentro del sindicato o fuera del sindicato, el tema está en la capacidad de cada uno, la conciencia y los ideales que tiene cada uno de llevar adelante esto y no renunciar.

Por 27 años fuimos expulsados, hasta que seguimos peleando para algún día regresar. Hace ya dos años que estamos dentro del sindicato nuevamente, donde no sólo integramos los sindicatos como asociados. Yo como presidente también tengo derecho a voz y a voto. Lo que hemos conseguido, creo que en Brasil solamente ha sucedido, es que las cooperativas sean consignatarias de convenios. O sea, lo que hacemos nosotros es firmar el convenio de cuánto queremos ganar, juntamente con el sindicato y lo homologamos en el Ministerio de Trabajo. Hace dos años homologamos un convenio donde las cooperativas querían que ningún trabajador podía cobrar menos. Estamos hablando del sistema de vacaciones, el sistema de las enfermedades, la cobertura de accidentes. Todos estuvimos de acuerdo de que ese convenio tenía que firmarse. Nos sentimos parte del sindicato. Parte gremial para discutir temas laborales muy por arriba, como en cualquier lado, porque también se discute dentro de la Federación. Por lo cual el sindicato también es parte de la Federación y viceversa. De hecho el secretario general del sindicato es un ex asociado de una de las cooperativas que integra nuestra Federación. Es una alegría que un compañero esté ahí dentro, donde no sólo defiende los derechos de los trabajadores sino también de la autonomía de las cooperativas.

Gracias a esta organización sindical consiguieron un avance en el tema previsional...

Hace dos años tuvimos una discusión muy rica con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, donde se le planteó la situación del por qué existía una diferencia entre un trabajador en relación de dependencia y un trabajador cooperativo. Si un trabajador dependiente se jubilaba por derecho a los 52 años ¿por qué los asociados de cooperativas no se podían jubilar siendo de la misma actividad?

El primer argumento fue porque éramos cooperativistas. Entonces, en este país tan generoso que en los últimos años se han podido cambiar muchísimas cosas por haber estado en democracia y con un gobierno realmente abierto que hizo que todos pudiéramos discutir las situaciones, no aceptábamos esa respuesta, nos sentíamos discriminados.

Tomada lo entendió muy bien y en muy poco tiempo gestionó la resolución 1444, donde le permitió al trabajador cooperativo de la estiba jubilarse a los 52 años, igual que el trabajador en relación de dependencia.

Fue un logro muy significativo para el cooperativismo. Creo que todos los trabajadores cooperativistas tienen que salir a pelear por lo suyo, si nosotros pudimos... cualquier compañero puede hacerlo.

Ahora estamos discutiendo otra cosa muy importante, que es cuánto cobra cada trabajador cooperativo que se jubila, porque al haber estado en un trabajo que para ellos es informal, los aportes fueron muy distintos, entonces la jubilación se logró por el mínimo. Hoy estamos en plena etapa de cuánto le correspondería al trabajador y cuáles deberían ser las nuevas categorías para pagar los que continúan en la actividad. Y agradecemos al Estado nacional por reconocer al trabajador de una cooperativa.

¿Todo esto fue posible en el marco de un modelo de país?

Creo que lo que hemos conseguido en estos años, de la mano de la CNCT, no podemos permitir que el gobierno que venga nos arrebate el esfuerzo que se ha hecho para el sector. Si hay cosas que nos va a dejar este gobierno es enseñarnos a que podemos participar, que tenemos los mismos derechos que todos, que tenemos la palabra y que vale tanto como la de cualquiera, que hoy puedo gritar o zapatear dentro de lo que es una mesa. Creo que si hoy perdemos algo de lo que conseguimos es porque no lo supimos defender en la calle. Y eso no podemos permitirlo.
En los últimos 10 años se logró mucho más que en los últimos 50. Pertenezco desde hace 33 años al movimiento cooperativo y nunca se vio en la historia un gobierno que nos permita fortalecernos.
Los cooperativistas no tenemos que estar dentro de una burbuja, integrar al movimiento es elegir también quién nos va a representar los próximos años en el Gobierno. Hay que participar y ganar espacios políticos, tenemos que tener diputados, senadores, ministros, concejales e intendentes.  
Para nuestra Federación, el candidato es el Proyecto, y vamos a acompañar Scioli en la disputa nacional.

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