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“Nuestro sueño es vivir del producto propio”

11/20/2015 - 16:38
Entrevista con Joaquín Fernández, presidente de la Red Textil Cooperativa (RTC) y vocal de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), quien fue reconocido por la presidenta Cristina en su histórico acto de despedida en Casa Rosada.
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En su emotivo acto de despedida en Casa Rosada, hace dos semanas, la presidenta Cristina Fernández tuvo la oportunidad de saludar al cooperativismo de trabajo, a través de la figura de Joaquín Fernández, actual presidente de la RTC que fabrica los juguetes de Pakapaka. “Esta cooperativa hace esta maravilla de Zamba que tanto enseña a los chicos. Ellos aprendieron de historia gracias a Zamba”, dijo la jefa de Estado luego de entregar el microcrédito número 550 mil a cooperativa La Maqueta, de La Plata. El joven cooperativista expresó en ese momento que “el gesto de la Presidenta nos impulsa a seguir trabajando cada vez más fuerte para defender este proyecto que le devolvió la dignidad a tantos cooperativistas".

Joaquín es integrante de la cooperativa platense La Maqueta, que confecciona los muñecos de Zamba junto a otras 6 cooperativas, y ofrece servicios de diseño gráfico e impresión de artículos publicitarios; pero además diseña, confecciona y comercializa prendas con marca propia de nombre Buenaventura Indumentaria. La Maqueta preside desde este año la Red Textil Cooperativa (RTC), entidad integrada por más de 60 empresas asociativas de Capital Federal, Buenos Aires, La Rioja, San Luis, Salta, Santa Fe, Chaco, Córdoba, Entre Ríos y Santiago del Estero. A continuación reproducimos un fragmento de la entrevista realizada por la economista y antropóloga Valeria Mutuberría:

-¿Cuáles son hoy las principales actividades de la RTC a nivel productivo y a nivel político?

A nivel productivo generamos trabajo todo el tiempo con el Estado, trabajamos mucho la ropa de trabajo, tenemos el proyecto “Jugar” (Juguetes Nacionales) a través del cual confeccionamos los productos de Paka Paka, junto con los ministerios de Desarrollo Social y Cultura, y estamos por lanzar la marca propia. Para esta temporada vamos a volver hacer jeans para verano y distintos productos asociativos, porque además de que cada cooperativa tiene su producto propio, ahora contamos con productos unificados de la red. También accedemos a distintos tipos de licitaciones que van saliendo. Se toma el trabajo, se presupuesta, se hace una asociación de cooperativas, con una especie de proyecto interno, una planificación y se labura en eso.

Después está el nivel más político. Estamos tratando de dar una respuesta al trabajo clandestino. Este año, a partir del incendio de los talleres en Flores, nos vinculamos con los papás de los nenes fallecidos y sus compañeros y armamos una cooperativa. Ellos vivían una situación de explotación en pleno 2015 y creemos que la alternativa para combatirlo es el cooperativismo, como expresión de todo lo contrario a eso. El sector textil es uno de los más vulnerables junto con el campo porque comparten la misma problemática que es la no visibilidad, entonces se van naturalizando los niveles despiadados de explotación, porque la única variable de ajuste es la mano de obra, el cuerpo de los compañeros. Por otra parte, los textiles tenemos un problema grave que es el precio del mercado. No hay un convenio como en la construcción o el gráfico por el cual regirse para los salarios y en base a eso armar los presupuestos. En el sector textil el precio lo pone el taller clandestino. Y ese precio bajo es el precio del trabajo en negro, precarizado. Nosotros siempre vamos a ser más caros porque promovemos el trabajo digno, porque nuestras cooperativas están habilitadas, pagamos seguro, pagamos la luz, todos estamos en blanco, somos empresas a comparación de los talleres clandestinos. Eso es un problema político, en el que tiene que haber una reglamentación.

-¿Qué rol tiene el cooperativismo en la juventud?
    
En realidad ser joven en cualquier lugar, ya sea un sindicato, un gremio, o una cámara empresarial, es difícil porque siempre está la experiencia de los mayores que te condiciona mucho. Por suerte hubo  un cambio generacional, especialmente desde el Estado que incentivó la participación de los jóvenes en política y en las empresas. Hoy en día el cooperativismo en el sector joven es más profesional. Hay muchas cooperativas que se fueron creando dentro de la CNCT que eran pibes que por ahí entraban con un Programa de Inclusión y hoy quieren hacer una cooperativa de lo que realmente les gusta. Por ejemplo, hay muchas textiles que tienen un incentivo al ver que mientras el mercado te condiciona por el trabajo freelance, por otro lado existe la posibilidad de laburar en conjunto, en equipo y que puede funcionar para todos, eso está buenísimo.

-¿Cuáles son los desafíos dentro del cooperativismo para resolver a futuro?

Creo que en parte uno de los desafíos tiene que ver con lo que se está hablando en el país sobre la industria nacional. Si bien el cooperativismo ya existía desde antes, está claro se vio fortalecido gracias a una política de inclusión que impulsó Néstor Kirchner en 2003. Eso era fundamental para la etapa que vivía la Argentina, con un tejido social súper roto. A partir de este proceso, los movimientos de desocupados formaron cooperativas y recuperaron la dignidad de la fuente de ingreso para vivir. Este empuje vino especialmente desde el Ministerio de Desarrollo Social, y la CNCT y la Red Textil forman parte de eso. Nuestra cooperativa (La Maqueta) por más que no nació de un programa, no hubiera sobrevivido si no hubiera un apoyo del Estado, comprándonos productos y servicios, subsidiándo las primeras máquinas, etc. En general, todo el sector se vio beneficiado por eso.

Tenemos cooperativas sueltas por todos lados, si no las juntamos, si no hacemos foro industrial, si no pensamos en productos profesionales, vamos a retroceder o nos vamos a estancar. En Argentina se está hablando nuevamente de eso y queremos competir fuerte ahí. Para eso necesitamos pensar empresarialmente, industrialmente y esa también es una discusión política.

El cooperativismo estaba muy mal visto, en especial el de trabajo, en el sentido de que se pensaba en las cooperativas para contener las masas, a los “negros” para que no hagan “quilombo”. Y ahí nosotros saltamos a la batalla y demostramos que podemos generar rentabilidad a nuestras empresas, ser trabajadores dignos y competir en el mercado. Esa etapa es la que se viene y depende mucho de nosotros también, más allá de una política de Estado o que el gobierno nuevo que venga abra esa puerta, también depende de nosotros ser conscientes de lo que podemos hacer.
Nuestro sueño es poder vivir del producto propio. Nosotros nos dimos cuenta que como encadenamiento productivo tenemos que ser una gran fábrica, hacer un producto nuestro, si no es muy complicado en el sector textil ser fasón de otra marca, porque siempre la ganancia se la lleva el privado o el shopping.

Yo quiero vivir toda la vida del cooperativismo porque creo en esto y lo pudimos llevar a la práctica con mis compañeros, retroceder sería un desastre. Tenemos que meternos en los polos industriales que se han abierto, pensar en máquinas más grandes, en fabricar la tela, generar productos de calidad, ese tipo de desafíos que deben ir acompañados de políticas de Estado.

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