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LA RED DE COOPERATIVAS SOCIALES CRECE

10/02/2018 - 17:25
Con el objetivo de continuar impulsando un espacio de intercambio y de trabajo, el viernes 29 de septiembre se llevó a cabo la presentación de esta red en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC).

Existe en la Argentina una gran cantidad de experiencias organizativas que trabajan diferentes problemáticas vinculadas a la salud mental, al consumo problemático, a determinadas discapacidades psicofísicas, entre otras. Sin embargo, muchas de ellas, están dispersas en todo el territorio y tienen a diario diferentes obstáculos que dificultan su misión. El objetivo de esta red compuesta además por federaciones de cooperativas, la Universidad Nacional de Quilmes y la Universidad Nacional de Tres de Febrero, es comenzar a generar lazos entre ellas para continuar conformando un actor social que discuta una agenda de políticas públicas y que logre un reconocimiento legal para continuar fomentando y profundizando el trabajo que realizan, sin dejar de exigir que haya un Estado presente que se encargue y pueda dar respuesta a cada una de estas situaciones.

En este marco, Federico Bejarano junto a Mariana Pacheco, ambos integrantes y coordinadores de La Huella, la primera cooperativa de América Latina donde los protagonistas son usuarios del sistema público de salud mental junto a Valeria Mutuberría Lazarini, coordinadora del departamento de Economía Social, Cooperativismo y Autogestión de CCC, dieron la bienvenida a los y las referentes de experiencias que se acercaron para compartir y abordar diferentes ejes, entre ellos, el “para qué y el por qué estamos acá” y las diferencias entre algunas categorías comunes utilizadas.

"Hoy es un día muy especial para la presentación de esta red y estar en el CCC particularmente porque nos definimos en la construcción de una innovación social que tenga que ver con el cooperativismo", expresó Bejarano. A su vez, Pacheco nombró a las experiencias que estuvieron presentes en el encuentro y que de alguna manera vienen acompañando este camino desde que comenzaron, a principios del 2016.

¿Por qué usuarios y no pacientes?

Fue una de las primeras preguntas presentes en esta ronda ya que históricamente, todas las problemáticas sociales y las discapacidades han sido ocultadas muchas veces por las familias y la sociedad entera. Los hospitales monovalentes, es decir, aquellos que tienen una sola rama de actividad –por ejemplo, la salud mental- de alguna manera hoy son considerados como un sistema de apartamiento de la sociedad de todo lo que sea diferente.

Sobre un sistema como este, a lo largo del tiempo se han creado formas de integración con una lógica de desmanicomianización. “Esto no implica simplemente cerrar un lugar, ponerle un candado y abrir otro, porque el problema de manicomio y de los sistemas de exclusión es que funcionan como representación psíquica, es decir lo tenemos todos como forma de exclusión. El problema es sacarlo de la representación social y eso es un poco más difícil. Para eso hay que lucharla, militar e inventar otros modos para poder ser capaces de incluir dentro de los modos de derechos a personas que están naturalmente excluidas. Por eso decimos usuarios, porque con esa palabra le devolvemos la calidad de ciudadanía”, explica Bejarano haciendo una clara diferencia entre los términos usuarios y pacientes.

¿Toda cooperativa es social?

Fue otro de los interrogantes que se presentaron en el inicio de la charla que dio el pie para continuar con la caracterización y la discusión. Se entiende que todas las cooperativas tienen una característica social porque siempre han sido respuestas auto gestionadas frente a contextos de crisis.

Sin embargo, existe otra categoría que es la de “empresa social”, que se usó en un primer momento en Italia -lugar donde el primer derecho de la constitución es el del trabajo- para salir de la lógica manicomial. Entonces, si la persona trabaja, tiene que ser reconocida como sujeto de derecho. Con esa idea de base, se trata de armar empresas cuyo fin sea la integración social de las personas.

“Cuando hoy hablamos de empresa social o cooperativa social, o con la nueva normativa, cooperativas de inclusión, el principio rector y el objetivo central tiene que ver con la capacidad que tiene ese dispositivo de integrar a personas que por desventajas distintas -salud, contradicción con la ley, situación de encierro, situación de calle- no pueden competir en el mercado del empleo", se caracterizó y luego comenzó a dar vueltas en la ronda la pregunta: ¿Quién se ocupa de ese sujeto?

¿Por qué estar en red?

Ante esta cuestión, las conclusiones fueron casi unánimes ya que la necesidad principal es conformar un actor social para que discuta e incida en las políticas públicas. “Porque si no lo hacemos, quedamos presos de muchas ideas que son las que cuestionamos”, se esbozó.

Hoy por hoy, la red está compuesta por un conjunto de casi treinta emprendimientos, cooperativas, asociaciones civiles, universidades que han hecho muchísimo camino. “Solamente organizándonos y destinando algo de lo propio al campo de la lucha, podemos elaborar el dolor social que nos generan tantas situaciones de exclusión”, expresaron.

¿Cuál es el aporte del Cooperativismo de Trabajo?

Las cooperativas de trabajo también participaron de este encuentro que buscó amalgamar y seguir articulando voces, experiencias, voluntades y acciones. En este marco, Silvia Díaz –integrante de la cooperativa La Cacerola, miembro de FACTA y también de la CTA de los trabajadores- expresó que todas las problemáticas que se han desarrollado y se han expresado el cooperativismo las ve de cera. “Son problemas que nos han acompañado desde el comienzo, porque muchísimos de nuestros trabajadores han sido protagonistas de experiencias como las que ustedes están contando”, comenzó. En este punto, propuso continuar trabajando de manera articulada para seguir “buscándole la vuelta, porque acá lo importante es que los propios protagonistas de estos procesos se están organizando y es desde esa organización que le están planteando una serie de cosas a otras instituciones, entre las que estamos las cooperativas de trabajo, que tenemos la obligación y también la posibilidad de continuar creciendo. Es un potencial enorme el que plantean”, afirmó haciendo una propuesta concreta que tiene que ver con el fomento de capacitaciones y la conformación de un mercado de los productos que estos colectivos están elaborando.   

Por su parte, Hugo Cabrera, presidente de la federación de cooperativas autogestionadas de Buenos Aires –Fedecaba- planteó que el desafío es visibilizar el tema e intentar ponerlo en agenda, derribando todo tipo de prejuicios.

Acerca de una ley de cooperativas sociales

En Argentina es muy incipiente el debate que se está dando respecto de este tema. Son asignaturas pendientes muy importantes que deben saldarse para el sector de la economía social y solidaria que además de brindar una fuente digna de trabajo, es una de las redes de contención y pertenencia en los sectores más humildes y golpeados por el neoliberalismo.

Es sumamente necesario una legislación que regule y acompañe a las empresas sociales que si bien hoy por hoy funcionan como una cooperativa de trabajo, en realidad se constituyen como una herramienta fundamental para incluir a muchísimas personas que están fuera del mercado laboral y como una solución real para la sociedad.

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