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Cooperativistas uruguayos visitaron la sede de CNCT

08/16/2017 - 18:44
Se trata de trabajadores de Profuncoop, quienes llegaron para ver maquinaria que incorporarán a su producción.
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Profuncoop es una cooperativa de trabajo metalúrgica, del hermano país de Uruguay, que se dedica desde el año 2005 a la realización de luminarias para el municipio de Montevideo. En la búsqueda por ampliar, modernizar y diversificar su producción, visitaron a los compañeros de Metales Varela para evaluar la adquisición de nueva maquinaria, se trata de una inyectora que duplica la producción que actualmente llevan a cabo. Esta visita fue realizada por Gustavo Fuentes, Roguer Aguiar, Hugo Guede e Iván Elgue, éste último, socio de CUPTI, Cooperativa Uruguaya de Trabajo, Producción e Ingeniería. 

Afiliados a la Federación de Cooperativas de Producción de Uruguay (FCPU), cuenta Gustavo Fuentes, uno de los socios fundadores de la empresa social, que si bien empezaron a trabajar como cooperativa en el año 2005 ya venían realizando trabajos previos, en el marco de una brutal crisis que azotó su país a comienzos del año 2000.

Explica lo que se generó luego de que se devaluara la moneda en el 2002. “Fue una de las peores crisis, con una desocupación del 20%. Nunca antes hubo tal registro de desocupación. El seguro de paro, una cobertura que te da el Estado cuando te quedas sin trabajo batía records, al igual que las fábricas que cerraban. Hasta había niños comiendo pasto”.

Fue en ese contexto, que un grupo de trabajadores que militaba en el Sindicato de la Unión de Trabajadores del Metal y Ramas afines (UNRA), empezaron a participar de la Comisión por Trabajo, cuyo fin específico era ese: generar trabajo como la única manera para salir de la crisis. “La comisión abarcaba los barrios más comprometidos a nivel económico de la sociedad uruguaya, toda la parte del Comunal 11, lugares en los que había un 60 o 70% de desocupación, y los compañeros del sindicato empezaron a militar en esta comisión barrial”.

Luego de esto, llegó el puntapié inicial para poder desarrollar la actividad a través de la Unidad Técnica de Alumbrado Público. En el Municipio se compraba luminaria española y se empezaron a explorar las posibilidades de fabricarlas a nivel nacional. Así se formó el Grupo Luminarias, integrado por el Instituto Encuestador de la Central Obrera, que hacia cursos de viabilidad económica, la Universidad de Ingeniería de la República, que hacia el casco reflector, la UNRA, y la propia intendencia.

Mediante este trabajo en conjunto, comenzaron a hacer talleres que dieron resultados satisfactorios y posibilitaron la fabricación en el Uruguay. A razón de ello, se hizo un convenio con la Universidad del Trabajo, donde enseñan oficios, y se pudo llevar la teoría a la práctica. Los resultados fueron más que elocuentes.

El método de producción empleado fue moldeo en tierra. “Si bien esto funcionó, ya que hicimos más de quince mil luminarias, y otro tanto de farolas y columnas, tiene un techo”, dicen los trabajadores, para quienes el esfuerzo físico laboral era enorme.

“Para cambiar eso, precisábamos modificar el proceso productivo, mejorarlo. Por eso vinimos a ver esta máquina a Aceros Varela. Esta inyectora que venimos a ver es parte de ese proceso de desarrollo. Ojo que cuando hablamos de que vamos a mejorar la producción, no significa que vayamos a echar a nadie. Somos todos socios, no hay empleados. En Uruguay las cooperativas pueden tener hasta un 20% de empleados pero nosotros no estamos de acuerdo con eso ya que, si quiero tener igualdad de condiciones contigo, vos tenes que ser socio igual que yo”, plantea Gustavo.

En relación a esto último, destacan el colectivizar el conocimiento es una de las premisas de la organización. En este sentido, cuenta que entre los trabajadores se van enseñando los oficios que cada uno sabe. “Todos ganamos igual, almorzamos el mismo menú y todos los días cocina un compañero diferente. Somos trece socios y sabemos que si crecemos, nos profesionalizamos, nos automatizamos quizás hayan cosas que deban cambiar, pero el espíritu es éste”.

El importante rol que juega el Estado

Por su parte, Roger comenta que desde el principio, el Estado financió el proceso de estudio, inter institucionalmente. A esto, agrega que en el país hay dos formas de apoyo: “Cuando empezamos a producir en 2007 fue a través de Convenios Modales, lo que implica que te dan las piezas para producir algo determinado: se reciclaba luminaria, nos la enviaba el Municipio, la fundíamos y devolvíamos una luminaria nueva”.

Este trabajo fue realizado en una fundición modelo que estaba abandonada, espacio que había pertenecido a Ferrocarriles del Estado. “Ellos hicieron una limpieza y empezó a avanzar el local. Mientras producíamos, construimos comedor, oficinas, lugar de rebabado para las piezas, vestuarios, cerramientos, todo con nuestras propias manos. Eso nos permitió vivir pero no crecer económicamente”.

Ahí es cuando marcan un quiebre en su historia: una vez finalizados los Convenios Modales, tuvieron que salir al mercado a competir a través de licitaciones, el otro modo de trabajar con el Estado. “Algo nuevo, no solo por competir en forma desigual con otros proveedores. Pero siempre tuvimos el apoyo de la Facultad de Ingeniería, de la Unidad de Estudios Cooperativos y la Universidad. Nunca nos quedamos metidos en la cooperativa sino que nos abrimos a participar en la Federación, en el sindicato Metalúrgico, en todos los encuentros que se hacían, Y recibiendo el apoyo salimos a competir y armamos una licitación. Fue complejo, una experiencia nueva”.

A partir del Fondo para el Desarrollo (FONDES), una herramienta creada por el gobierno anterior a través de un decreto que hoy es ley, ellos trabajan con estos recursos y si bien hubo modificaciones con las que no estuvieron de acuerdo, hoy pueden adquirir la inyectora que vinieron a ver a nuestro país.

Actualmente, han modificado su plan de negocios y también remarcan la posibilidad de acceso al FONDES a través de organismos como la Federación de Cooperativas y el Instituto Nacional de Cooperativismo. “A partir de ahí se desprende también la posibilidad de presentarnos a cuatro Fondos de Apoyo Técnico (FONDAP), es decir, a recursos que no son reintegrables.”

A su vez, los trabajadores destacan que en el Cerro de Montevideo, hay un importante polo productivo que cuenta con emprendimientos cooperativos y que fue desarrollado por el gobierno uruguayo con la ayuda de Venezuela. También resaltan las iniciativas estatales de viviendas cooperativas, que brindaron hogar a más de 20 mil familias más las coberturas en salud y jubilación para trabajadores y trabajadoras cooperativistas.


FOTOS: FCPU (http://www.fcpu.coop)

 

 

 

 

 

 

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